Nadie puede juzgar. Sólo uno sabe la dimensión de su propio sufrimiento, o de la ausencia total de
sentido de su vida
La gente nos considerará siempre una pareja feliz y nadie sabrá lo que existe de soledad, de
amargura, de renuncia, detrás de toda esa apariencia de felicidad
es mejor aceptar la vida tal como es en realidad y no como yo la
imaginaba. Mi madre tení a razón.
«La juventud es así, establece los propios límites sin preguntar si el cuerpo es capaz de soportarlos.
Y el cuerpo siempre lo es.
Los locos, como los niños, sólo desisten de su actitud cuando
ven satisfechos sus deseos.

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